Claves para el desarrollo territorial: Internacionalización – Juan Sebastián Castilla

Aunque el Tolima ha venido escalando posiciones en el Índice de Competitividad Departamental —ubicándose en el puesto 11 a nivel nacional— persisten desafíos importantes en aspectos como el desarrollo institucional (puesto 24) y el entorno para los negocios (puesto 16).

La centralización histórica de la política y la economía en Colombia ha generado disparidades regionales en su capacidad de intercambio con el mundo. Las principales actividades económicas de cada territorio, junto con su ubicación geográfica, determinan el nivel de interconexión de cada región. A esto se suma una cultura parroquial, forjada durante siglos, que nos lleva a enfocarnos en nuestro entorno inmediato e ignorar lo que ocurre en otras partes del mundo, aun cuando sus efectos se sienten de manera tangible a nivel local.

En el departamento del Tolima hemos sido testigos de estos fenómenos. A pesar de contar con una ubicación geográfica privilegiada en el centro del país, nuestra vocación agrícola nos ha hecho vulnerables ante las crisis globales que afectan las cadenas de suministro. La crisis de los contenedores posterior a la pandemia del COVID-19 y la guerra en Ucrania, por ejemplo, encarecieron los fertilizantes y, en consecuencia, los costos de producción. Además, factores climáticos también inciden en la economía local. Mientras los cafeteros se benefician de precios altos debido a condiciones climáticas en Brasil y Vietnam, el sector arrocero sufre precios bajos por el excedente estacional generado por las lluvias en los Llanos Orientales.

En este contexto, aunque el Tolima ha venido escalando posiciones en el Índice de Competitividad Departamental —ubicándose en el puesto 11 a nivel nacional— persisten desafíos importantes en aspectos como el desarrollo institucional (puesto 24) y el entorno para los negocios (puesto 16). Por ello, resulta fundamental fortalecer una institucionalidad robusta que lidere la internacionalización del departamento, promueva la inversión extranjera directa y formule proyectos de cooperación internacional en áreas productivas.

Desde una perspectiva teórica, autores como Duchacek y Cornago introducen el concepto de paradiplomacia, entendido como las relaciones que establecen los actores subnacionales con organizaciones externas, con el objetivo de obtener beneficios domésticos. Desde una mirada crítica, Reynoso desarrolla el concepto de glocalidad, que plantea que los problemas

globales deben definirse desde el contexto local, articulando dos dimensiones espaciales que, aunque parecen opuestas, en realidad se complementan. Por su parte, Elinor Ostrom propone el concepto de gobernanza policéntrica, que se refiere a un sistema compuesto por múltiples centros de decisión coordinados estructuralmente, particularmente útil en la gestión de recursos naturales. Este enfoque permite generar soluciones adaptadas al contexto local, alineadas con metas globales, fomentando así la cooperación y aumentando la eficiencia.

Todo esto nos lleva a pensar lo local desde una perspectiva global. Se trata de entender cómo los factores climáticos, comerciales, políticos y sociales —tanto territoriales como nacionales e internacionales— inciden en la gestión del desarrollo. Implica también concebir un desarrollo hacia afuera, atrayendo flujos de recursos externos e invirtiendo en activos estratégicos que nos permitan aprovechar de manera eficiente nuestras potencialidades.

Veamos un caso concreto. La Agencia de Cooperación e Inversión de Medellín y el Área Metropolitana, creada a inicios de los años 2000, ha logrado consolidar un ecosistema de atracción de inversiones liderado desde lo público, con impactos reales para la ciudadanía y el sector privado. En estos años ha gestionado más de 2.300 millones de dólares en inversión extranjera directa y 107 millones en proyectos de cooperación internacional, en áreas como desarrollo económico, urbano, sostenibilidad, seguridad, inclusión, educación, cultura e innovación. Un factor constante ha sido la evolución en la captación de recursos: aunque al principio fue baja, con el tiempo ha crecido significativamente, reflejando un perfeccionamiento institucional y técnico que el Tolima también debe empezar a construir.

Finalmente, como reflexión, los asuntos globales tienen un impacto directo en las dinámicas locales y su calidad de vida. No se trata de una relación unidireccional, sino de una construcción complementaria entre dos dimensiones espaciales diferentes. A medida que lo local logre generar bienestar social, proteger el ambiente y aumentar los ingresos económicos, se contribuirá también al cumplimiento de metas globales. Bajo esa premisa, el Tolima —un departamento estratégico en términos de producción alimentaria— debe iniciar un proceso de fortalecimiento institucional y desarrollo de capacidades técnicas para acceder a recursos internacionales, con un liderazgo plenamente regional.

La creación de una Agencia de Inversión y Cooperación Internacional para el Tolima debe convertirse en un proyecto transformador, capaz de articular las agendas políticas y fomentar el desarrollo integral de sus habitantes, sus potenciales económicos y sus activos naturales.

Juan Sebastián Castilla Millán

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